Minorías mainstraiming: Batwoman o de cómo salir del closet de Bruce Wayne, pt. 2

Minorías mainstraiming: Batwoman o de cómo salir del closet de Bruce Wayne, pt. 2

Por: Verónica Muñiz-Soto

Esta es la segunda parte de una serie de artículos sobre figuras femeninas en el cómic estadounidense.

La década de los 50 marcó un periodo que si bien fue de gran opresión para la mujer, también sirvió como puerta a una lucha más solidificada por sus derechos. Con la culminación de la Segunda Guerra Mundial y el regreso de los soldados a las tierras estadounidenses, las mujeres se ven obligadas a regresar al espacio doméstico y a ser una figura dócil que forma parte de la llamada familia nuclear.

Los años 50 también fueron escenario de una lucha por normalizar un espacio de la cultura popular que, según voces moralistas, atentaba contra el “espíritu íntegro norteamericano/estadounidense”: los cómics. Acusaciones de la homosexualidad de Batman “forzaron” la creación del primer personaje que formara parte de la familia del murciélago: Kathy Kane. Las alegaciones de la homosexualidad de Batman, surgieron a raíz del libro titulado “Seduction of the Innocent” (1954) por el psiquiatra Frederic Wertham¹. Este libro argumentaba que la trama de los cómics de Batman, no solamente incitaban a la violencia, sino que también promovían las relaciones homosexuales a través de la exposición a la relación entre Bruce Wayne y Dick Grayson. El libro fue utilizado en unas vistas del Congreso(United States Senate Subcommittee Hearings on Juvenile Delinquency¹⋅²) durante el 1954 que buscaban regular la violencia y el arte presentado en las páginas de los cómics. Las vistas lograron crear una regulación a través de la creación del Comics Code Authority, institución que tendría vigencia e importancia hasta finales del 1970.

Wertham fue solo uno de los muchos exponentes que se hicieron eco del malestar, y a raíz de las alegaciones de homosexualidad, se vieron en la obligación de crear uno o varios personajes que desmintieran cualquier apariencia que fuera “queer”. Como toda incursiónDetective233 de esta magnitud, el personaje fue creado a la prisa, y como un producto de su época, era un estorbo dentro de su labor pues siempre tenían que rescatarla. Con este afán de normalización también fueron creados otros personajes: Bat-Mite, Bat-Hound y Bat-Girl.

Si hay una historia de los cómics, también hay una historia de la mujer dentro del medio. La historia de la representación de figuras femeninas dentro del cómic ha sido mirada a través de su relación con alguna figura masculina. Es por esto que personajes como Batgirl, Catwoman o Jean Grey funcionan dentro de una narrativa paternalista. Son emuladores de sus homólogos masculinos, como parte de un género que ha sido construido como débil frente a su opuesto. Es por esto que cuando nos presentan a Batwoman, ella es tan solo igual a Bruce Wayne en su fortuna y sus banalidades. A diferencia de Bruce, el mito de la tragedia que le recrea como héroe, en Kathy Kane es inexistente.

Desde los accesorios que van dándole vida a su uniforme hasta sus motivaciones, todo se ve batcaveafectado por la banalidad con la cual se mira al género femenino. Si Batman tenía un correa de armas, Batwoman tenía una cartera de mano con “armas” disfrazadas de artículos femeninos asumiendo toda la performatividad de género de la cual nos habló Judith Butler² en su libro “Gender Trouble,” esto es en el sentido de que uno va reafirmando su género mientras se actúa constantemente.

Pero es que los cómics de esta época a diferencia de nuestros contemporáneos, no se hacían eco de los reclamos de la segunda ola del feminismo, sino que solidificaban las argumentaciones de estos para reclamar mayor igualdad y reafirmarse como feministas. Un ejemplo de esta tendencia lo es, justamente, Batwoman. Desde su presentación en el 1956 se ponen en juego categorías de género que han sido problematizantes: “But now, in one suspenseful surprise after another, Batman finds he has a great rival in the mysterious and glamorous girl… THE BATWOMAN.”

batwoman glamourEl glamour y el misterio eran parte de lo que se concebía como el rol de la femme fatale³, una figura arquetípica del cine y la literatura. La femme fatale se nutre del misterio, el “glamour” o el estilo sexuado, poderes de seducción y de una moral dudosa para eventualmente, dentro de su construcción, llevar al hombre a su perdición. La femme fatale, más que ser un recurso popular que construye relatos, es también una construcción social que va nutriendo la sexualidad dentro de los comics y de la cultura popular.

En el caso de la primera Batwoman, su género fue actuado y referido desde la mirada de los años 50, donde las mujeres eran vistas como torpes y superficiales -esta no ha sido una característica que solo vemos en esa década, sino que se ha ido construyendo y asimilando como tal desde décadas atrás- La primera Batwoman fue utilizada como un objeto dentro de la trama pero su historia sería acortada cuando dejó de cumplir un propósito práctico: ser el “beard” de Batman.

Después de una gran ausencia, Batwoman regresa a la continuidad del universo de DC, dentro del evento “52 Weeks” que narra la historia de las 52 semanas después de Infinite Crisis. En esta serie, Batwoman comienza sus operaciones en Gotham mientras los tres superhéroes de mayor importancia se retiran de su vida pública hacia el anonimato. El año 2006 nos presenta con una nueva Kate Kane, que aunque conserva sus raíces adineradas dentro de la “realeza” de Gotham, muestra una sola diferencia sumamente significativa entre ella y su predecesora: su homosexualidad. Una segunda diferencia que quizás para muchos no será tan marcada en cuanto a su distanciamiento de Kathy Kane, sería su compromiso con una causa: la justicia.

Su trayectoria ha ido de la heroína femme fatale, a ser la primera superhéroe autoidentificada como lesbiana dentro de un mundo heterosexuado, a su tercera reencarnación del 2008-2009 donde toma la dirección de Detective Comics y lo cual abre paso a preseBatwoman-Imgaynciar la complejidad de su personaje en una futura serie. Aunque el arco tuvo una duración de 10 números, esto sentó las bases para que fuera el primer superhéroe abiertamente gay que tuviera su propia serie. La representación de este personaje fue un gran avance dentro de la visibilidad tanto para la mujer como para la comunidad LGBTT, ya que el medio del cómic mainstream no veía la visibilidad de las minorías como tierra fértil explorable. Kate y Batwoman narraron a través de Detective Comics su vida y sus desilusiones, pero no sería hasta que tuvo su serie oficial (2010-2015) que pudimos comprender la transición de complejidades de la representatividad ya que a través de su trayectoria se puede apreciar, hasta cierto punto, la trayectoria tanto de la representatividad femenina y la representatividad femenina queer dentro del medio pues el personaje dio mayor a exposición a la vida de una mujer en el ejercito y a la vida que enfrenta un cadete LGBTT frente a la política del “Don’t Ask Don’t Tell” (DADT).

La temática de la sexualidad en Batwoman será explorada en un futuro artículo.


1.  Este libro fue desmentido en el 2012, a raíz de la publicación del libro “Seducing the Innocent: Frederic Wertham and the Falsifications that Helped Condemn Comics” por Carol L. Tilley.

1.2- Transcripciones de las vistas: http://www.thecomicbooks.com/1954senatetranscripts.html

2. Butler, Judith. Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. New York: Routledge, 1990. Print

3. Dijkstra, Bram. Idols of Perversity: Fantasies of Feminine Evil in Fin-De-Siècle Culture. New York: Oxford University Press, 1986. Print.

4. Detective Comics. #854-#863. 2010.

5. Rucka, Greg, J H. Williams, Dave Stewart, and Todd Klein. Batwoman: Elegy. New York: DC Comics, 2010. Print.

Verónica Muñiz-Soto

Posee una maestría en Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras donde también obtuvo su bachillerato en Psicología. Su tesis titulada "Against the 'Loi': Counterpolitics of the Graphic of the Novel" fue recomendada a publicación y se enfoca en el tema de la justicia y la figura del vigilante en las novelas gráficas de Alan Moore. Entre sus intereses se encuentran los estudios de género, estudios culturales, biopolítica y discurso político en la cultura popular.
Ha sido panelista y conferenciante en varios simposios universitarios. Es la creadora y conductora del programa de crítica de cómics y novelas gráficas, Entre Paneles (iTunes). Es creadora de la página postAKAdemix. Actualmente trabaja el manuscrito para su primer libro.
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