Flash reflexiones

Say cheese! Flash! Reflexiones contemporáneas de un boricua sobre el superhéroe Flash, pt. 4

Mis disculpas por actuar como los muchachos de Image de fines de los 1990s (T. McFarlane, J. Lee, R. Leifeld, etc.), que prometían regularidad en las entregas pero apenas sacaban dos issues al año. Es que estuve escribiendo una ponencia sobre Gramsci y la democracia radical para una conferencia internacional en La Habana. Y luego, llevando a cabo mis labores como Director Ejecutivo de la Biblioteca y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero en la UNE en Carolina.

Pero, como un relámpago (in ritardo…), estamos de vuelta. Y de vuelta está también la continuación de la segunda temporada de la serie televisiva de The Flash. Si gustan al respecto, escuchen el podcast Fatman On Batman de Kevin Smith y escuchen sus cuentos de cómo descubrió la serie y como no hace más que llorar como un chiquillo en cada instante de la serie que lo emociona.

***

Entiendo que Mark Waid es, ahora, un súper, extra, mega, gran escritor de cómics reconocido por todo el mundo. Si no me equivoco, o si el internet no me miente, parece que estuvo a cargo hasta hace poco del más reciente revamping de Daredevil (¡¡cuya segunda temporada en Netflix sale el día de mi cumpleaños, el 18 de marzo!!), y que ha estado a cargo de mil proyectos muy importantes.

Pero… Mark Waid se hizo Mark Waid con su larga, consistente y gloriosa corrida por The Flash. No obstante, me veo nuevamente obligado a detenerme por lo pronto a hablar de la corrida de Mark Waid en The Flash.

***

the_flash_and_green_arrow_cw_tv_poster_by_timetravel6000v2-d912mtdMi hija tiene 13 años, es una uber-persona. Y aunque ha leído cómics, no había leído a los súperhéroes clásicos. Lo que me trae nuevamente, sin querer queriendo, a la serie televisiva reciente de The Flash. Ella está hooked con Flash, el superhéroe, por causa de la serie televisiva. Es tan buena que gusta tanto a adultos como yo, y a jóvenes como ella. Y es que la serie tiene un encanto particular. A diferencia de (Green) Arrow, que quiso empezar muy seria y con Green Arrow empezando siendo un justiciero-matón, con pretensiones de ser un Batman-tipo-Ch.Nolan (pero el Batman de Nolan mató muchísimo menos…), Flash nunca ha querido cogerse demasiado en serio en la serie televisiva. Ese tono ligero, light, alegre e inocente, ha encantado al público televidente desde el principio. Al punto que el éxito de The Flash ha llevado/obligado a (Green) Arrow (a quien en la serie ya le llaman finalmente Green Arrow) a que suavize el tono, no se coja tan en serio, y llevar a su personaje principal a actuar más como superhéroe y menos como “vigilante”.

Estoy viendo nuevamente la primera temporada de The Flash a la vez que mi hija la está viendo por vez primera. En la serie hay mucho… corazón, en el mejor sentido. Uno ve la serie y sonríe, porque está bien hecha. Y más aún si uno viene a ella desde el mundo de los cómics. De hecho, para fortuna del director-podcastero Kevin Smith, éste va a dirigir un episodio de esta segunda mitad de la segunda temporada de la serie. Ya contará sus aventuras por Fatman on Batman. Ese episodio de seguro promete.

Me sigue molestando que es Barry Allen y no Wally West, pero eso una cuestión de mi historia personal con Flash.

 


Manuel S. Almeida es profesor de Ciencias Políticas y director de la Biblioteca y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero en la Universidad del Este (UNE) en Carolina, Puerto Rico.

 

Please like & share: