Kill or be Killed (review)

Kill or be Killed: vigilantismo noir con un poco de Dostoievski

Kill or be Killed, reseña

Por Ricardo Serrano Denis

Las historias de Ed Brubaker y Sean Phillips comúnmente se valen de los conceptos de vigilantismo, amor y desilusión, y cada uno de estos es mezclado con una dosis alta de noir (género que gravita entre historias de crimen con moralismos grisáceos). El resultado es una historia pesada en la que el o la protagonista, carga con las consecuencias de actos violentos, comúnmente hechos en nombre de una buena causa. En el proceso se enamoran solo para perder la posibilidad de una relación duradera. Algo siempre se sacrifica. Kill or be Killed #1, la nueva serie de Brubaker y Phillips, sigue esta línea narrativa, pero añade uno que otro detalle que la diferencia de sus otros trabajos.

El cómic sigue a Dylan, un muchacho solitario, fijado en una mujer que no puede tener, que de repente se ve forzado a seguir una rutina de vida extremadamente peculiar, y es que para mantenerse vivo tiene que matar -al menos- una persona mala por mes. A simple vista, esta situación coloca a Dylan dentro del molde del “héroe” de la serie, pero el arreglo viene con un precio. ¿Se puede justificar el asesinato de un ser humano basado en su historial criminal? ¿Y qué de aquellas personas que son “malas” pero no criminales? ¿En qué se diferencian la venganza y la justicia?Kill or be Killed (review)

Los temas que Brubaker desarrolla en esta historia inevitablemente lo atan a comparaciones con Death Wish (dir. Michael Winner, 1974), una película clásica de crimen protagonizada por Charles Bronson en la que un hombre camina las calles de Nueva York matando criminales tras perder a su esposa y ver a su hija violada por unos ladrones, y con Crimen y Castigo de Fyodor Dostoyevsky, sobre los dilemas morales de Rodion Raskolnikov tras asesinar una prestamista, bajo el pretexto de un servicio social –noble– que eliminaría un mal del mundo. Dylan cae dentro de la misma categoría de estos personajes; de personas que incurren en actos ilegales por el bien de la sociedad. Curiosamente, el cómic contiene un ensayo sobre Death Wish de Devin Faraci que reflexiona sobre venganza y justicia, encontrado en las últimas páginas de esta primera entrada (práctica que Brubaker lleva incorporando en sus comics desde Criminal).

La fuente primaria aquí es Raskolnikov, ya que es de este personaje que surge una de las primeras exploraciones sobre el asesinato como un mal necesario que incluso puede ser moralmente aceptable. Claro está, Raskolnikov no es necesariamente un vigilante simplemente por asesinar a una persona que representa un elemento dañino a la sociedad. Lo que Raskolnikov provee es un modelo de acción social que sugiere que el mal solo puede ser vencido por un mal más noble y menos egoísta que el orginal. Raskolnikov se ampara dentro del principio de luchar ‘fuego con fuego’ siempre y cuando el uso de ese fuego beneficie a otras personas en el proceso.

Para bien y para mal, Kill or be Killed #1 lee como todo lo que Brubaker y Phillips han creado juntos. La historia es narrada por Dylan a través de intervenciones constantes de diálogo interno, que giran en torno a los argumentos que el personaje usa para justificar sus acciones. Este estilo de narrativa ha sido empleado por Brubaker desde sus trabajos en Marvel, con el título de Captain America y más adelante con CriminalFatale The Fade Out, bajo el sello independiente de Image Comics.

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El arte de Phillips, por otro lado, acentúa la angustia moral que representa el personaje al ser ilustrarlo como un hombre nervioso con una capacidad extraordinaria, aunque a veces exagerada, para mostrar sus ansiedades con una sola expresión facial. Nuevamente, el punto es enfrentar al lector y a la lectora con las complejidades de las decisiones tomadas por Dylan en todo momento. En este sentido, el arte complementa muy bien el texto, ambas como extensiones entre sí, en función del entrelíneas de la narrativa. Es en ese entrelíneas donde reside Dostoyesky, guiando a Dylan en el cumplimiento de su responsabilidad mensual.

Kill or be Killed #1 busca insertar a su protagonista en la misma categoría de vigilantes en la que se encuentran Paul Kersey de Death Wish, Erica Bain de The Brave One (dir. Neil Jordan, 2007), Dirty Harry, Nick Hume de Death Sentence (dir. James Wan, 2007) y Punisher de Marvel Comics, una versión exagerada del arquetipo del vigilante que hace posible incluir a Batman bajo la clasificación. Claro, todos siguen los pasos de Rodion Raskolnikov, uno de los primeros ejemplos de vigilantismo justiciero del siglo 19. Todos los personajes reflejan el estado actual del comportamiento criminal del ser humano (desde su contexto), y lo toman como mal que debe ser erradicado por otro mal, diferenciando el mal absoluto del mal necesario. Ahora falta ver bajo cuál de estos dos tipos de mal cae Dylan.

Este primer ejemplar de la nueva serie de Brubaker y Phillips no niega sus influencias. Al contrario, las exalta y las hace propias de la historia. Aquellos buscando algo enteramente original del equipo tendrán que esperar a otro momento, pero lo que sí está presente en el cómic es el mismo sentido de intriga moral y violencia justificada, que hace que cada una de sus historias revele más sobre la condición humana que cualquier otra serie. Dado esto, Kill or be Killed #1 no es solamente lectura recomendada, es lectura necesaria.

 

Kill or be Killed #1 salió a la venta el 3 de agosto de 2016.

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

Es maestro de historia para el Departamento de Educación de Puerto Rico, posee una maestría en Historia de Estados Unidos de la Universidad de Puerto Rico y una segunda maestría en Comics Studies de la Universidad de Dundee en Escocia. Ha contribuído a la antología escocesa de cómics Treehouse con una historia titulada "Wide-Shot", ilustrada por Gary Welsh. Su tesis de segunda maestría elaboró sobre el personaje Ultron (Marvel Comics) y los tropos narrativos mirados a través de la criatura de Frankenstein de Mary Shelly.
Ricardo Serrano
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