The Violent: Vancouver encuentra su identidad

The Violent: Vancouver encuentra su identidad

The Violent reseña

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The Violent, portada

El crimen en el cine y en la literatura depende tanto del criminal como de la ciudad que habita. Uno es un síntoma del otro, y la relación entre ambos es recíproca. Mean Streets (1973) de Martin Scorsese, convierte la ciudad de Nueva York en un espacio urbano exclusivamente reservado para un solo tipo de criminal. Este es el inmigrante de clase baja que busca realizar el sueño americano por el que su familia migró, ya sea con una pistola usada en mano. En las historias del escritor escoses Ian Rankin, la ciudad de Edimburgo muestra ser madre de un tipo de criminal puramente endémico, sin mucha intervención extranjera. Escocia, en los libros de Rankin, no necesita ayuda creando sus propios criminales. La expectativa narrativa de lo que muchos llaman crime fiction, entonces, tiende a ser una en la que la ciudad da vida al criminal y el criminal da vida a la ciudad. The Violent, la nueva serie del escritor Ed Brisson y el ilustrador Adam Gorham bajo el sello de Image Comics, sigue esta misma tradición: casar al criminal con su ciudad y viceversa. Pero el criminal de Brisson y Gorham no es un ser amoral que refleja la violencia de la ciudad, es una víctima de una ciudad que comúnmente elude asociación con aquellos elementos mafiosos que tienden a darle personalidad a las grandes ciudades norteamericanas que figuran en este tipo de escritura. La ciudad de The Violent es Vancouver y no ofrece sueños, solo rechazos y reincidencias.

The Violent encuentra su identidad en el crimen

La premisa del cómic busca establecer fuerza en su simpleza. Una pareja de exadictos busca rehabilitarse para dar una oportunidad a la idea de tener una familia normal, gracias al factor determinante que inspiró el cambio: una hija de tres años llamada Kaitlyn. La historia convierte la ciudad de Vancouver en un lugar que mejor exhibe su riqueza cuando se contrasta a su pobreza. La vida en Vancouver es una inversión de alto riesgo solo para el pobre. Esto hace del personaje de Kaitlyn un recordatorio constante del costo de vida, de la cantidad de dinero que realmente se necesita para sostener a una familia.

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The Violent (Image Comics)

La narrativa se divide entre las presiones que enfrentan la pareja de exadictos, Mason y Becky, para seguir una vida socialmente aceptable. Mason es un exconvicto que cumplió una sentencia corta por robo mientras Becky es presentada como el personaje que más abusó de las drogas dentro de la relación. Ambos son tentados por la vida que apenas acaban de dejar en el pasado

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The Violent (Image Comics)

Esta primera entrada de la serie abre con Mason observando a un extraño saliendo de su casa y montándose en un carro, presuntamente para ir al trabajo. La secuencia se enmarca en la potencialidad de lo criminal. Esto hace de Mason un personaje irrevocablemente definido por lo ilegal. El acto es interrumpido solo para luego explorar la misma potencialidad de lo criminal en Becky dentro de una secuencia que la ve encontrándose con la persona que le suplía drogas cuando era adicta, justo antes de entrar a su trabajo.

 

En ambas secuencias se juega con el tema del escape, donde el rechazo de lo legal se puede convertir en un acto de rebelión autodestructivo en contra de las reglas sociales. Lo justo y moral se debate y se distorsiona con el propósito de poner a prueba las restricciones que el sujeto se impone para prevenir desviaciones hacia lo criminal. Esto convierte a Kaitlyn en el ancla moral de los personajes al influir en las decisiones que toman sus padres. Ella representa para Mason y Becky un regreso a la inocencia, frágil pero legítima y siempre fácil de perder.

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The Violent (Image Comics)

El arte de Gorham añade complejidad a estos temas al mostrar una versión casi pura de Vancouver. La ciudad se representa de una forma limpia, sin el sucio que se acostumbra ver en las historias clásicas de crimen en las que el espacio urbano es un espejo que le devuelve al criminal una imagen deteriorada de su alma, corrompida y libre.

El Vancouver de The Violent no es el Coney Island de The Warriors (dir. Walter Hill, 1979), en el que se muestra una ciudad que prefiere estar inundada de basura como si su estado natural favoreciese el sucio. Mason y Becky son confrontados con su pasado en edificios nuevos y calles bien mantenidas, no en callejones oscuros ni en edificios abandonados. La ciudad luce saludable, sus criminales no. Vancouver resiste la suciedad en The Violent, dejándoselo casi enteramente a sus habitantes menos deseables. Los colores acentúan esto al resaltar los detalles de las localizaciones exploradas en el cómic. Vale destacar que Brisson muestra un interés marcado por desarrollar la identidad de la ciudad de Vancouver como una digna del género del cómic. Para esta encomienda ha reclutado una serie de autores nativos de Vancouver que contribuirán un cuento corto de crimen en prosa a ser incluido en las últimas páginas de cada capítulo de The Violent. La primera de esas historias viene incluída en The Violent #1, titulada Head Down. Escrita por Sam Wiebe (Last of the Independents) el cuento lee como una contemplación semiespiritual sobre intervención divina, humanidad y violencia.

The Violent reseña asuntos como las crisis, familia y adicción pero este último elemento no le pertenece -de forma absoluta- a los narcóticos. Lo adictivo en el libro se refiere a las cosas que una familia tiene que tratar como una droga para sobrevivir: dinero, estabilidad y un hogar. Estas son las nuevas adicciones de los personajes que Brisson y Gorham han creado. Afortunadamente, la única adicción con la que el lector y la lectora de The Violent tienen que lidiar es con la de leer más de esta historia.

Ricardo Serrano

Es maestro de historia para el Departamento de Educación de Puerto Rico, posee una maestría en Historia de Estados Unidos de la Universidad de Puerto Rico y una segunda maestría en Comics Studies de la Universidad de Dundee en Escocia. Ha contribuído a la antología escocesa de cómics Treehouse con una historia titulada "Wide-Shot", ilustrada por Gary Welsh. Su tesis de segunda maestría elaboró sobre el personaje Ultron (Marvel Comics) y los tropos narrativos mirados a través de la criatura de Frankenstein de Mary Shelly.
Ricardo Serrano
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