Mentores como Maestros de la Manipulación: Una Historia de Amor y Odio Parte 2: Nada dice ‘aprendizaje’ mejor que ratas de almuerzo y una estadía en prisión - Entrenamiento

Mentores como Maestros de la Manipulación: Una Historia de Amor y Odio Parte 2: Nada dice ‘aprendizaje’ mejor que ratas de almuerzo y una estadía en prisión – Entrenamiento

Mentores como Maestros de la Manipulación: Una Historia de Amor y Odio
Parte 2: Nada dice ‘aprendizaje’ mejor que ratas de almuerzo y una estadía en prisión – Entrenamiento
Por: Jean-Carlo A. Pérez Nieves

Esta es la segunda de cuatro partes a publicarse durante la semana en AKAdemia.

             Comienzo haciendo referencia a lo que algunos consideran un episodio oscuro en la historia contemporánea de los cómics y concierne al “goddamn Batman” de Frank Miller. En el 2005 se comenzó lo que se suponía fueran doce publicaciones del titular All-Star Batman & Robin, the Boy Wonder, el primer trabajo colaborativo entre el escritor Frank Miller y el aclamado ilustrador Jim Lee. La historia suponía mostrar una alternativa al origen del primer aprendiz de Batman en operar bajo el seudónimo de “Robin”, Dick Grayson. Aunque la premisa ya había sido explorada en publicaciones anteriores, era el propósito de Miller adaptar la historia de origen del joven y la eventual asociación de Dick y Batman a la versión del mundo creado por Miller en The Dark Knight Returns. Sin embargo, la serie obtuvo una respuesta negativa, principalmente de la crítica, y para la undécima publicación el proyecto fue cancelado. A pesar de que se hicieron intentos de terminar la serie, DC Comics finalmente anunció en un comunicado de prensa con fecha del 2010 que la serie no iba a continuarse.

          Sin embargo, sin importar la crítica que haya recibido la serie (ni tampoco su curso inconcluso), All-Star Batman & Robin, the Boy Wonder, expone crudamente una versión inusual y agresiva de la relación inicial del héroe experimentado y su aprendiz. En la historia, luego de que los padres de Dick Grayson, trapecistas de profesión, fueran ultimados a tiros en pleno espectáculo, policías corruptos secuestran a Dick y lo llevan a un paraje solitario con la intención de hacerle daño. Es Batman quien, según se desprende de la historia, intercede y se lleva al muchacho en una movida considerada por la prensa y la opinión pública en Gotham City como criminal. Batman, quien ha tomado un interés en el muchacho para entrenarlo desde mucho antes del trágico acontecimiento, se convierte para los ciudadanos de Gotham en un secuestrador. Y desde cierta perspectiva, tienen razón; es el mismo Batman quien trata de justificar su acciones ante sí mismo en uno de sus monólogos internos cuando dice “There’ll be hell to pay for this. But it was the only way” (Miller ep. 4).

Dick-Batman

Dick Grayson en All-Star Batman and Robin, the Boy Wonder. (DC Comics)

             Este ejemplo presenta lo que el psicólogo Travis Langley describe en su libro Batman and Psychology: A Dark and Stormy Knight cuando identifica la razón o ventaja de reclutar aprendices a temprana edad. Para Langley, “the young partner offers the promise that the hero might create a long-term crime fighting legacy . . . forming a lifetime commitment before one is old enough to analyze the choice” (190). A pesar de que Langley escribe su libro basado en el personaje de Batman, su argumento no está alejado de algunas de las teorías de desarrollo psicosocial más aceptadas en el mundo. El psicólogo y psicoanalista Erik H. Erikson, creador la teoría de los ocho etapas del desarrollo psicosocial – una de las teorías base en muchos de los sistemas educativos del hemisferio occidental – concurre con la importancia que tiene el ser humano en sus etapas tempranas para la formación de identidad por medio de la absorción del insumo que entra a través de la enseñanza, sea ésta prosocial o antisocial. “In view of the dangerous potentials of man’s long childhood,” Erikson argumenta, “it is well to look back at the blueprint of the life-stages and to the posibilities of guiding the young of the race while they are young . . . the child is at no time more ready to learn quickly and avidly.” Erickson culmina en referencia al niño en esta etapa: “he is willing to profit from teachers and to emulate ideal prototypes” (Childhood 258). En síntesis, y para los propósitos de este análisis, estos argumentos describen el primer rasgo manipulativo del proceso de asimilación e imposición de identidad que se llevará a cabo sobre el aprendiz: el hecho de que el candidato escogido por el héroe experimentado por lo general es joven y no ha pasado por un proceso de madurez que lo lleve a establecer y estampar una identidad propia, supone que el proceso de imposición de una identidad deseada por medio del entrenamiento es mucho más fácil que aquel que se da cuando el ser humano tiene una identidad formada, basada en experiencias y criterio propio. En otras palabras: es más fácil convencer a un niño de hacer o creer en algo, que a un adulto que ya ha pasado suficiente tiempo en la vida como para al menos cuestionar lo que se le presenta. Aun cuando Batman puede ser persuasivo, veo muy difícil que hubiera podido reclutar a cualquiera de sus ‘Robins’ si sus candidatos estuvieran en el rango de edad de 20 a 25 años.

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En Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back, Obi-Wan insta a Luke Skywalker a buscar a Yoda, un poderoso maestro Jedi. Luke entrena con Yoda en un paraje pantanoso y solitario del sistema Dagobah. (Lucasfilm-Twentieth Century Fox)

Consideremos las edades de algunos de nuestros aprendices contemporáneos populares: Evey Hammond tiene 16 años en V for Vendetta, George Lucas ha expresado que Luke Skywalker tiene 17 años al momento en que su mentor llega a su vida en Star Wars, mientras que Anakin Skywalker no pasa de los 10 años cuando conoce a Qui-Gon Jin y a Obi-Wan Kenobi. Terry McGinnis, uno de los sucesores de Batman, tiene 17 años al momento de comenzar a trabajar para Bruce Wayne en Batman Beyond. Podemos ver como la edad y el grado de madurez del aprendiz es un aspecto importante en un proceso de asimilación por medio de la imposición de identidad. Pero la edad solo establece una base más cómoda para esta imposición; la asimilación realmente vendrá de las tácticas empleadas del héroe experimentado convertido en mentor.

V-Evey

En V for Vendetta, Evey es secuestrada e ingresada a una prisión, donde es torturada y le afeitan la cabeza. Más adelante Evey descubre que todo fue obra de su mentor como parte de su proceso de entrenamiento. (Vertigo-DC Comics)

        Si regresamos al Batman de Miller en All-Star, Dick es expuesto por Batman a un método riguroso y abusador basado en tácticas extremas de supervivencia militar. Desde obligarlo a cazar ratas para alimentarse y dejarlo en la oscuridad por horas, hasta darle el poder de decidir entre la vida y la muerte de criminales atrapados, el entrenamiento psicológico impartido a Dick es altamente cuestionable y completamente fuera de los límites de la ley. Lo mismo ocurre con el entrenamiento psicológico de Evey en V for Vendetta: en un momento dado, V engaña a su aprendiz al atraparla y encerrarla en una cárcel falsa construida con el propósito de ‘educar’ a Evey. No fue hasta que Evey mostró estar dispuesta a morir que V reveló su jugada, haciendo que Evey entrara momentáneamente en una especie de psicosis al descubrir la verdad. Los aprendices de la saga de Star Wars no tuvieron un entrenamiento tan cruel; aun así, tuvieron su dosis de manipulación, punto que discutiremos en la próxima parte de este análisis.

           Debido a que muchas de estas tácticas pueden considerarse controversiales (y hasta ilegales), muchos de estos mentores operan en la periferia de la comunidad social. De hecho, existe una preferencia por parte del héroe experimentado de operar, al menos por las primeras fases del entrenamiento, alejado de la sociedad. Además de ser un indicativo del estatus del héroe en torno a la sociedad que representa, también funciona por motivos prácticos: el aislamiento del aprendiz presenta la oportunidad de poder ejercer un proceso agresivo y controlado de imposición de identidad, evitando distracciones de terceros y ajustando con mucha más seguridad el lazo que ata al aprendiz al propósito que tiene el héroe experimentado para él/ella. Batman guarda a Dick Grayson en la Baticueva, V mantiene a Evey en el ‘Shadow Gallery’ y Obi-Wan y Yoda mantienen a Luke en el sistema Dagobah, etc.

          Ahora, vale recalcar — y sé que me estoy adelantando en mi análisis, dado que discutiremos esto más adelante – que este proceso no es perfecto y generalmente no se da de la manera en que el héroe experimentado esperara en que se diera. Existe para el aprendiz demasiada intrusión de información y generación de conocimiento de todos lados como para creer la falacia de que la psiquis del ser humano puede estar limitada exclusivamente a los esfuerzos de una sola persona. Sin embargo, los elementos de madurez y el aislamiento propician un ambiente cómodo para emplear el aprendizaje y el desarrollo del aprendiz.

En la próxima parte estaremos discutiendo el manejo de información como otro de los rasgos manipulativos de la relación del héroe experimentado y su aprendiz en estas instancias.

La intención de este análisis dividido en cuatro partes es abundar brevemente en el concepto de la manipulación entre mentores y aprendices en narrativas de sucesión. Habiendo dicho esto, estos planteamientos están acompañados de un estudio intenso realizado en mi tesis de maestría. De tener alguna duda o desear acceso al estudio completo, el proyecto de tesis está disponible en el Seminario Lewis C. Richardson del Departamento de Inglés de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.


Referencias (citas directas)

Erikson, Erik H. Childhood and Society. Estados Unidos: Norton, 1993. Impreso.

Langley, Travis. Batman and Psychology: A Dark and Stormy Knight. Nueva Jersey: Wiley, 2012. Impreso.

Miller, Frank, escritor. All-Star Batman & Robin, the Boy Wonder. Ilus. Jim Lee. Nueva York: DC Comics, 2009. N. pag. Impreso.

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